Seamos realistas. Hoy nos importa mejorar la calidad de vida en el trabajo por motivos principalmente económicos. Numerosos estudios demuestran que los asalariados gozando de buena salud contribuyen a la rentabilidad y la perennidad de la empresa. El estrés, los sueldos, la rentabilidad, la felicidad, el presentismo… En materia de salud en el trabajo, algunas ideas preconcebidas siguen teniendo mucho protagonismo.

 

Idea preconcebida nº1 :

Trabajar es una fuente de estrés.  

Los cambios que han afectado al mundo del trabajo esas últimas décadas han favorecido indiscutiblemente la aparición del estrés. Un informe publicado en octubre 2009 por la Agencia Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA) confirma que el estrés relacionado con el trabajo alcanza el 22% de los trabajadores de la Europa de los 27. Sin embargo, está documentado también que el riesgo de desarrollar problemas de salud mental (ansiedad, estrés, malestar, depresión…) es mayor entre los inactivos que entre los activos trabajando. Y que las personas sin empleo que encuentran una salida laboral ven mejorar su salud mental.

 

Idea preconcebida nº2 :

El nivel de remuneración es más importante que la salud y el bienestar.  

A pesar del contexto económico, las condiciones de trabajo siguen siendo un componente esencial. Los empleados, particularmente las generaciones más jóvenes, que son sensibles a un mejor equilibrio entre vida profesional y vida privada, buscan ante todo el desarrollo personal. El barómetro del Observatorio Actineo de la calidad de vida en la oficina (2013) demuestra que, de los criterios más importantes en el trabajo, el nivel de salario se encuentra en tercera posición (41%), detrás del interés que tiene el trabajo en sí (50%) y la calidad de vida en el trabajo (45%).  

 

Idea preconcebida nº3 :

Los gastos en salud y seguridad son un gasto para la empresa.

Representan sobretodo una inversión, como lo indica un estudio internacional de 2010 que ha demostrado que las empresas podían esperar un retorno potencial de 2,20€ por cada euro invertido en la prevención, por año y por asalariado. Al revés, no hacer nada puede salir caro. En España, el coste social del estrés en el trabajo representa varios billones de euros. La empresa tiene económicamente interés en invertir en prevención.

 

Idea preconcebida nº4 :

Mis empleados están aquí, entonces todo va bien.  

Nada menos seguro. En algunos casos, el empleado es efectivamente presente en su puesto de trabajo pero ha “dimitido interiormente”. Es decir, que es incapaz de desempeñar el trabajo esperado. Falta de motivación, agotamiento físico o psíquico vinculados al estrés o a las condiciones de trabajo, problemas privados y/o profesionales difíciles de solucionar… Sea cual sea su causa, el presentismo tiene un efecto negativo sobre la productividad al menos tan importante como el absentismo. En 2009, en Reino Unido, un estudio estimaba que los días perdidos atribuibles al presentismo eran 1,5 veces más importantes que los que se deben al absentismo.

 

Idea preconcebida nº5 :

Para tener empleados motivados, es necesario tener un ambiente “fun”.

Para ser productivos, los empleados necesitan sobre todo ser “felices”.

De hecho, es evidente que la clave de la competitividad de las empresas reside, en parte, en la felicidad. En febrero 2014, tres investigadores del departamento de economía de la universidad de Warwick, en el Reino-Unido, han publicado los resultados de un estudio según el cual ser feliz aumenta la productividad de un 12%. Pero hacer felices a sus colaboradores no quiere decir dejarlos divertirse en el trabajo. Lo que les hace felices en el trabajo es encontrarles el sentido y el gusto a realizar sus tareas profesionales (50%), como lo confirma, en 2013, el Observatorio Actineo de la calidad de vida en la oficina.

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