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Disfruta y Verdura

Necesitamos antioxidantes. Pero… ¿nos oxidamos?

Nuestro organismo es complejo y su funcionamiento es difícil de explicar  A veces el lenguaje divulgativo tiende a simplificar en exceso y desvirtúa la realidad. Aunque una buena metáfora nos permite visualizar y comprender mejor las cosas. Como la oxidación de nuestras células, por ejemplo.

No se trata de imaginarnos que nos vamos poniendo por dentro como el hierro oxidado, con herrumbre y desportillados. Pero nuestro organismo se oxida y hay un elemento en común en todos los procesos de oxidación: el oxígeno. La oxidación es simplemente el oxígeno que se combina con otra sustancia. Al respirar incorporamos oxígeno que sirve para producir energía en nuestras células, y además nos genera radicales libres. Oxidación en este contexto es el término metafórico que empleamos para referirnos a la producción de radicales libres. Con cada respiración nos oxigenamos y nos oxidamos, ya que los radicales libres son un producto inevitable del metabolismo celular. Hay más factores que contribuyen a la producción de radicales libres: la exposición al humo del tabaco, la luz solar, la contaminación, el proceso mismo del envejecimiento y las infecciones víricas como la que estamos viviendo en estos tiempos. Cuando hay un exceso de radicales libres, nuestra células pueden dañarse, esto nos hará más propensos a toda una batería de enfermedades y favorecerá el envejecimiento prematuro. Por eso, desde la Organización Mundial de la Salud hasta los nutricionistas de a pie, todos insisten en la importancia de una alimentación rica en antioxidantes, las sustancias capaces de neutralizar la acción de los radicales libres. La mayoría de los antioxidantes, como bien sospechas, se encuentran principalmente en las frutas y verduras frescas de temporada. La vitamina C y E, los betacarotenos y licopenos, así como una serie de minerales entre los que se encuentran el cobre, manganeso, selenio, cinc, hierro, todos son elementos que ejercen una función antioxidante en diversos procesos metabólicos y combaten los radicales libres. La manera de incorporarlos es comiendo fruta y verdura fresca. Los antioxidantes disminuyen con la cocción así que la recomendación es tomar más ensaladas y hortalizas crudas y mucha fruta. Y poner muchos colores diferentes en tu alimentación: frutas y verduras verdes, amarillas, naranjas , rojas… Así te aseguras de consumir la mayor variedad de antioxidantes y evitar esa palabra que tiene tantas connotaciones negativas cuando la empleamos para nuestro organismo: la oxidación.

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