Fin de las polémicas sobre los huevos. Ya puedes comer un huevo al día sin sentirte culpable o tener la sensación de que pones en riesgo tu salud. Los científicos han determinado que los huevos son más sanos de lo que creemos y los estudios han demostrado que no aumentan el famoso colesterol malo.

 

El falso mito de comer dos huevos por semana

El mayor estudio epidemiológico realizado hasta la fecha (sobre una muestra de 118.000 hombres y mujeres) para analizar la relación entre consumo de huevos y las enfermedades cardiovasculares reveló que el consumo de hasta un huevo por día no tenía un impacto significativo. Las restricciones en el consumo de huevos que se plantearon hace años y la consideración de este alimento como “poco indicado” por su contenido en colesterol, no están avaladas, pues, por los numerosos y exhaustivos estudios científicos realizados en las dos últimas décadas.

 

Proteínas de alto valor biológico

Los huevos contienen gran variedad de nutrientes importantes para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Son extraordinariamente ricos en proteínas de alto valor biológico que, además, son fáciles de digerir. Aportan cantidades significativas de vitaminas (A, varias del grupo B, D, E…) y también minerales como fósforo, selenio, hierro, yodo y zinc. La acción antioxidante de algunas de estas vitaminas y oligoelementos ayuda a proteger nuestro organismo de procesos degenerativos.

De los huevos hay que destacar también su contenido en ácido oleico, fosfolípidos, colina, lecitina y biotina, sustancias todas ellas que juegan un papel relevante en nuestra alimentación. Las investigaciones recientes también han puesto de manifiesto que los huevos son fuente de carotenoides (luteina, zeaxantina), y que estos componentes antioxidantes pueden ayudar en la prevención de la degeneración macular y contribuir a retrasar la aparición de cataratas.

 

Huevos en los fogones

Ya hemos visto que los huevos son un alimento nutritivo y saludable pero, además, otra de las principales ventajas del huevo es que puede prepararse de mil maneras distintas y que combina perfectamente con la verdura. Puedes cocinarlo como ingrediente único, cocinarlo cocido, frito, revuelto, al plato, escalfado, en tortilla (solo o con cualquier otro alimento que se nos ocurra) o formando parte de innumerables recetas, tanto de platos dulces como salados. ¡Son un ingrediente indispensable en todos los hogares!

 

El código de los huevos

Los huevos llevan impresos en la cáscara o en el cartón, una serie de números y letras que esconde mucha información como la manera en que ha sido producido, su código identificador y hasta el país del que proceden.

El primer número indica la forma de cría de las gallinas:

  • El “0” significa que las gallinas se crían de acuerdo a criterios ecológicos, viven en el suelo, entran y salen del corral cuando quieren y toda su alimentación es ecológica. Estos son los huevos que te ofrece Disfruta & Verdura.
  • El “1” significa que las gallinas son camperas. Viven en el suelo, pueden salir y entrar en el corral cuando quieren, y la densidad de gallinas es baja. Pero su alimentación no es ecológica.
  • El “2 significa que las gallinas viven en grandes naves, sin salir al exterior y en un entorno apretado por la alta densidad de gallinas.

Las dos letras siguientes indican el país en el que han sido producidos y el resto de números pertenecen al código de identificación del productor.

Consejo de conservación:

En la Unión Europea no es obligatorio guardar los huevos refrigerados. Si te fijas en los comercios y supermercados suelen estar a temperatura ambiente. Esto se debe a que los huevos tienen una capa fina que los envuelven por debajo de la cáscara, llamada cutícula, que los protege de la salmonela, una bacteria que puede encontrarse en la cáscara. Esta capa fina puede romperse con cambios bruscos de temperatura, ya que la contracción o dilatación por el frío y el calor desplazaría la cutícula. Por eso, cuando tengas huevos en casa, si los guardas en la nevera, es mejor mantenerlos a una temperatura estable y no sacarlos y meterlos en la nevera sin necesidad.  También es importante que no los laves antes de guardarlos en la nevera ya que la presión del agua podría romper la cutícula.

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