Dulces como un beso nos regalan su sabor desde el principio de la primavera hasta finales del verano. Albaricoques, cerezas, ciruelas, melocotones, nectarinas y paraguayos forman una deliciosa familia que tiene en común el hueso. En esta familia hay además un primo que no es dulce pero sí exquisito: el aguacate. Aquí os contamos algunas curiosidades sobre las frutas de hueso.

Comenzaremos por contar una indiscreción sobre el aguacate. Originalmente los aguacates provienen de México. Cuando los primeros españoles llegaron a México y descubrieron el aguacate contaron con asombro en sus crónicas: “lo que hay dentro es como mantequilla, tiene un sabor delicioso y deja un gusto tan blando y tan bueno que es maravilloso”. Esta descripción de hace cinco siglos es hoy más válida que nunca y tal vez por eso el aguacate ha conquistado el mundo. Ahora que conocemos un poco mejor al primo menos dulce, hablemos de las cerezas. ¿Sabes cuál es la diferencia entre la cereza y la picota? La picota no tiene rabo. Al recoger del árbol esta, variedad más dulce y menos ácida, el pedúnculo se desprende y así llega a nuestras mesas, sin rabito. Y para poner la guinda os contamos que las guindas, son esas cerezitas ácidas que suelen comerse confitadas y que nacen del guindo, ese árbol famoso por el dicho popular “caerse del guindo”, o sea, ser muy crédulo e ingenuo. Los albaricoques se cuentan entre las primeras frutas de hueso de la primavera. Si rastreamos el origen de su nombre a través del árabe y el griego descubriremos que albaricoque quiere decir “madura temprano”.

Los melocotones con el tiempo y a través de mutaciones naturales sucedidas hace miles de años en China dieron lugar a sus hermanos los paraguayos y las nectarinas. Y ya que hemos mencionado un país del lejano oriente,  acerquémonos a otro para recordar que la ciruela en Japón es símbolo de prosperidad ya que es la primera fruta que madura allí en primavera.

Y para acabar este paseo por las dulces frutas de hueso, un consejo:  guarda las frutas en la nevera bien separadas de las verduras. Las frutas son en su mayoría productoras de etileno y las verduras, por su parte, suelen ser sensibles al etileno. El etileno es un gas de origen natural, considerado la “hormona de envejecimiento de las plantas“. Si pones frutas y verduras juntas, éstas te durarán mucho menos.

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