Acelgas: Vuelven con el otoño las tiernas y nutritivas acelgas de nuestra huerta ecológica. Pruébalas así: al vapor y salteadas con un poquitín de ajo, piñones y trocitos de jamón serrano.

Coliflor: la flor que se come. La puedes cocer sin que se haga demasiado, con unas gostas de vinagre para mitigar el olor. Después la pones en unafuenta para el horno, la riegas con un huevo batido y un toque de crema de leche, le añades emmental rallado, orégano, pimienta y sal, y a gratinar.

Zanahoria: con muchas vitaminas y muchas aplicaciones en la cocina. Rallada da color y frescor a la ensalada. Y, añadida al sofrito de cebolla, aporta un contrapunto dulce a la salsa boloñesa o de tomate, o al estofado de ternera.

Ciruela Roja: dulces y repletas de sabor. Las puedes disfrutar a cualquier hora. También las puedes combinar con yogur y cereales, o emplearlas en un guiso de pollo o de de cerdo, carnes a las que aporta matices muy ricos.

Prepara en casa tus aceitunas aliñadas: con aceitunas verdes arbequinas de la nueva cosecha, hierbas aromáticas (tomillo, romero y ajedrea) y un poco de paciencia, prepara en casa unas deliciosas aceitunas aliñadas. Puedes hacerlo así:

  1. Pon las aceitunas en remojo, dentro de un tarro de cristal. El proceso tarda 3-4 semanas, y hay que cambiarles el agua cada 3 o 4 días. No conviene usar utensilios metálicos y es mejor tenerlas en un lugar oscuro. De este modo perderán el gusto amargo.
  2. Añadir sal (unos 10 gr por cada 100 gr de aceitunas) y las hierbas del aliño, así como unos dientes de ajo machacados y trozos de limón. También puedes ponerles guindilla, laurel, orégano…
  3. Hay que esperar 3-4 semanas más para que las aceitunas absorban los sabores y estén listas para consumir.

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