¡Conoce qué calabazas de verano cultivamos en nuestro huerto ecológico!

La calabaza es el fruto de una planta de la familia de las cucurbitáceas como el pepino o la sandía. La forma más común de la calabaza es la esférica y achatada.  Aunque existen muchísimas variedades que presentan numerosas formas y tamaños, y como ya sabéis en Disfruta & Verdura somos unos expertos en ofreceros variedades diferentes que no se suelen encontrar en los supermercados. No nos gusta quedarnos con las opciones tradicionales. De manera que en nuestro huerto ecológico hemos estado conreando y trabajando con diversas  variedades de calabazas de verano:

  • Calabaza bonetera: una calabaza aplanada y blanca tanto su exterior como su pulpa, de un sabor muy fino y delicado.
  • Calabaza potimarrón: pequeña y de color naranja intenso. Se caracteriza por tener una carne muy delicada y de un sabor ligeramente dulce. Todas las variedades de calabazas de verano contienen más agua y su aroma es suave.

 

Las dos variedades las podréis ir encontrando en vuestras cajas de fruta y verdura durante estas semanas.

Y sí, ahora en verano también podemos gozar de la calabaza. Tenemos tendencia a pensar que se trata de un alimento de invierno pero ¡no!. Existen muchas variedades las cuales se conrean y las obtenemos en diferentes periodos. De este modo podemos disfrutar de esta maravilla durante todo el año.

 

Propiedades de las calabazas de verano

A pesar de su pobreza calórica la calabaza es un fruto muy saciante. Posee un alto contenido en agua lo cual, junto con sus mucílagos que aporta, favorece una buena salud intestinal y mejora el tránsito. Como todos los vegetales anaranjados, también es rica en betacarontenos y también destaca su aporte en vitamina C, y cantidades elevadas de vitaminas E y del grupo B. Contiene un alto nivel de potasio. Y entre otros minerales destacan calcio, magnesio, hierro, cobalto, boro y zinc, aunque en menor cantidad.

 

Normalmente solemos descartar y tirar, las pipas de las calabazas, pero nosotros queremos destacar su alto valor nutricional. Tan solo tendrás que secarlas al sol y luego pelarlas y ya estarán listas para poder añadirlas en tus cremas verduras, ensaladas, o combinadas con el yogur, etc. Aportando un gran potencial en su interior: vitaminas, minerales, grasas, antioxidantes.

 

Conservación

Se conservan bastante bien en buenas condiciones: en espacios con ambiente seco y fresco. Aún así debemos tener en cuenta que las calabazas de verano tienen la piel más fina y un mayor contenido en agua que las variedades de invierno. Por tanto, hay que consumirlas lo antes posible. Una vez abierta se conservará una semana en el frigorífico protegida con un plástico agujereado.

Además, la calabaza admite ser congelada pero te recomendamos que la peles, la cortes en cubos y la cocines un par de minutos en agua hirviendo.

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