Una receta sencilla, deliciosa y contundente.
Necesitarás: 
3 calabacines, 2 morcillas de cebolla, aceite de oliva virgen extra.

Para prepararla:

  1. Es sencillísimo. Lava y corta los calabacines en daditos (si lo prefieres, los puedes pelar). 
  2. Se pocha el calabacín en un wok o en una cacerola de fondo grueso con un poquito de aceite de oliva virgen. 
  3. Aparte, en una sartén, fríe las morcillas con un poquitín de aceite. Cuando estén hechas, las deshaces y las incorporas a la cazuela con el calabacín, remueves bien, y dejas que se termine de hacer unos minutos más.
  4. El sabor suave y dulce de la verdura combina muy bien con el toque especiado de la morcilla.

¡A disfrutarla!

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