Estas naranjas siguen al sol.

Los naranjos, junto con los olivos, definen el paisaje mediterráneo. Cuando se acerca el final del otoño, su verde brillante aparece puntuado por el intenso color de las naranjas. Las nuestras llegan primero del sur, de las huertas de Huelva y Málaga. Luego a medida que la temporada avanza, subimos por toda la costa mediterránea hasta el Ebro, como siguiendo al sol.

 

Una red de agricultores amigos que cultivan sus naranjales con métodos ecológicos las cosechan par nosotros. Como cada año, recibiremos diferentes variedades de naranjas para zumo, como las Navel, Salustiana, Navelina, Lane hasta llegar a tardías, las variedades Late, por su denominación en inglés.

 

Aunque ya lo sepas

Las naranjas son el fruto del sol en invierno. Un sol que te ayuda a proteger tu salud del ataque del frío. Un consumo adecuado de naranjas en los meses de invierno es un excelente ayudante en la prevención de episodios de gripes y resfriados. Extraordinariamente rica en cualidades organolépticas y terapéuticas, la naranja es una gran aliada para conseguir una alimentación sana y equilibrada. Una naranja contiene aproximadamente un 87% de agua, poca proteína y muchos minerales como calcio, fósforo, potasio, hierro, selenio y sobre todo vitaminas, destacando la C sin olvidar la A, B1 y B2. Siempre recordamos que conviene tomar el zumo recién exprimido, ya que la vitamina C se degrada rápidamente.  Consumiendo una o dos naranjas al día cubrirás las necesidades diarias de vitamina C de tu organismo, contribuyendo a reforzar tu sistema inmunitario.

 

Historias curiosas

La naranja nació del cruce de un pomelo y una mandarina.  Y no ocurrió al borde del Mediterráneo, sino en la lejana China.  La fruta que hoy todos consumimos llegó a la Península Ibérica en el siglo XV, de la mano de comerciantes portugueses. Aunque desde mucho antes se conocían las variedades amargas, los portugueses introdujeron dos tipos de cítricos, una variedad de naranja dulce y otra más pequeña que terminaría llamándose mandarina. Al principio, por su origen exótico, se las llamó naranjas de la China y naranjas mandarinas. Estas fruta habían pasado primero por el norte de Marruecos, por Tánger, a la sazón colonia portuguesa. De ahí que en mucho idiomas las mandarinas tomen el nombre de esa ciudad (tangerine en inglés, tangerina en portugués…).  A finales del siglo XVIII cuando se aceptó que los cítricos prevenían el escorbuto, el consumo de naranjas se popularizó.

 

En nuestra web encontrarás cajas de 9, 12 y 15 kg. Escoge la que mejor se adapta a tu vida. Es lo más cómodo para tener zumos recién exprimidos cada mañana.

 

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